Ciberlegenda Número 8, 2002

 

Poder, Terrorismo y Comunicación

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Héctor Sepúlveda

 

 

 s_anderle@yahoo.com

 

¨Las noticias que solo anuncian hechos tienen un efecto propagandístico mucho mayor que las disertaciones políticas que, de lejos, huelen a propaganda…es mucho más fácil difundir noticias tendenciosas del interior de país, porque el lector tiene menos posibilidades de verifivarlas. Es lo que explica por qué la prensa tiene más posibilidades de desencadenar una guerra que de conseguir la elección de un concejal¨ J. Rassak.  

¨El mundo se criolliza, es decir, que las culturas del mundo puestas en contacto, de manera fulgurante y absolutamente consciente, hoy en día, unas con otras se cambian intercambiándose a través de choques irremisibles, de guerras sin piedad, pero también de avances de concienciay esperanza que permiten decir- sin que se sea utopista o, más bien, aceptando serlo- que las humanidades de hoy abandonan difícilmente algo en lo que se obstinaban desde hace mucho tiempo, a saber, que la identidad de un ser solo es válida y reconocible si es exlusiva de la identidad de todos los otros seres posibles¨. E. Glissant 

 

 

El origen del concepto terrorismo en el entorno americano y su utilización política es uno moderno, ligado principalmente a la lucha de independencia de los paises de nuestra América, probablemente comenzando con la batalla que dieron las trece colonias para liberarse del yugo inglés. Entonces, los terroristas para los bretaños no eran otros que los patriotas criollos que luchaban por la independencia de las colonias. En ese sentido no son pocos los textos comunicológicos que reseñan la labor de un John Adams y sus gacetas clandestinas, sin cuya agitación proselitista probablemente no se hubiera dado la Revolución Americana (estadounidense) de la manera en que se dio.

Sin embargo el origen más remoto de este concepto tan manoseado hoy podría estar en la lucha misma en contra del poder de parte de sus desafectos. 

 

(Aunque nos gustaría, no se pretende en lo que sigue, hacer una alusion foucaultiana del poder y su ¨ sociedad de las redes de la vigilancia¨ , sino mirarlo desde su perfil político más que otra cosa). Así pues, el concepto no es otra cosa que un invento originario del poder político para endilgarlo a sus detractores ilegales; es decir, a los que luchaban en su contra aunque de manera radicalmente ilegal pero a todas luces eficiente. Luego su operacionalización  fue ampliándose para incluir la antipatía de las clases populares en la red paradigmática de dicho concepto. O lo que es lo mismo, el poder comenzó a incluir al pueblo entre los que debían de sentir miedo y , por ende, odio o repudio frente a las actividades que dicho poder catalogaba como terroristas. 

 

De manera que es lógico pensar que quien habla de terrorismo es siempre el Estado, sobre todo cuando éste se siente amenazado o ¨jamaqueado¨ por los actos así catalogados. Visto de ese modo, podemos añadir también que está muy lejos de la intención de los supuestos terroristas infundir terror al pueblo, dado que sus miembros, si es que luchan contra el poder, se ubicarían lógicamente en el espacio popular o territorio de las gentes.  Por lo tanto, es el poder político y su dominio sobre los medios y vías de comunicación y no el pueblo mismo quien madruga y declara que tales actos se cometen en contra del pueblo, de su paz y su tranquilidad, precisamente buscando que éste comience a odiar dichos actos y sus autores. Se sabe que el poder en nuestras sociedades democráticas se ejerce con el consentimiento de las clases populares y de su representación. Y es en nombre de dicha representación que éste se arroga el derecho de asumir la defensa de dichas clases y hasta de sentir lo que estas deberían sentir frente a una situación como la que dichos actos supuestamente acarrean.

 

 En muchas ocasiones- por qué negarlo- se logra que el pueblo se amedrente y empiece a condenar a los autores de los supuestos actos terroristas, basado solo en la información que el estado provee y manipula y en la ausencia de la que deberían difundir los supuestos terroristas. Pero también depende de los pueblos y de su capacidad para descifrar el verdadero significado o intención de tales actos.  Pero para que el pueblo no peque de incauto debe afanarse en buscar mucha información que le illumine ese y otros caminos que el poder, muchas veces, cubre de abrojos. 

 

Decía Juan, el Evangelista, ¨conocerás la verdad y la verdad os hará libres¨. Nosotros nos atrevemos a decir, y parodiar un poco al apóstol, ¨conocerás la información y la información os hará libres¨. Pero no solo basta agenciarse y conocer la información sino que mucho más importante es conocer y agenciarse información sobre el que la provee, su fuente. Conocer la fuente de información es en cierta medida catalogar las inteciones y proyectos de dicha información y, obviamente, de quien la produce.

 

 El origen de la teoría informacional nos dice que se es más libre mientras más información se maneja. Es decir más alternativas de elección tenemos como receptores mientras más amplio sea nuestro horizonte informativo.  Y, en parte, de eso se trata el problema del terrorismo a nivel global: de toda, poca, limitada o, simplemente,  ruidosa información que nos tergiversa la verdadera realidad del asunto. Entiéndase bien, no se trata exclusivamente de la cantidad de información, sino de su capacidad de dirimir y alumbrar la incertidumbre. Se podría en este punto cuestionar cuánto ha cambiado nuestra posición o la de la gente común cuando se presencian los videos de Bin Laden con las alegaciones justificatorias de sus actos, aún sospechando que dichos videos pueden ser una fabricación de la tecnología comunicacional estadounidense.

 

Conozco personas peruanas, colombianas y españolas que me hablan pestes de los terroristas en dichos paises y ,obvia,memnte, de sus actos. Sin embargo cuando uno escudriña, ninguna de ellas ha tenido la iniciativa o la entereza de buscar y escudriñar información más allá de aquella que oficialmente circula en dichos estados.

 

A lo anterior se reduce el problema de la aparente antipatía que le ocasiona al pueblo los supuestos actos terroristas que se han suscitado siempre, aun antes y después de los del 11 de septiembre; pues dichos actos no se han detenido ni se detendrán después de aquel día. Y no se detendrán por que el problema no es Bin Laden ni sus muchachos inmaduros o desesperados sino de los gobiernos poderosos y sus proyectos con los gobiernos débiles que terminan siendo sus súbditos.

 

Por todo lo anterior la utopia sería la siguiente: si la gente  tuviera el tiempo y los recursos para agenciarse toda la información necesaria que le ilustrara todos los secretos del poder y sus proyectos sociales tal vez el problema del terrorismo no sería tal o no tuviera la magnitud que tiene hoy. Tal vez sería más fácil emprender de ese modo el camino hacia la paz. Es decir, todo se reduciría  a saber mucho más de lo que sabemos sobre la realidad y cómo cambiarla o mejorarla. Tal vez el problema del terrorismo es un problema de información y comunicación, y cómo éstas se distribuyen y se comparten…

 

 

Fuentes tomadas en cuenta para estos apuntes

 

Attina, F. (2001). El sistema politico global.Introducción a las relaciones internacionales.  México: Paidós.

 

Bonilla Vélez, J.I. (1995). Violencia, medios y comunicación. Otras pistas en la investigación. México: Trillas.

 

Calsamiglia, A.(2000). Cuestiones de lealtad. Límites del liberalismo: corrupción, nacionalismo y multiculturalismo. México: Paidós.

 

Chernik, M. (2000). Elusive Peace. Strggling Agaist the Logic of Violence. NACLA. Report on the Americas. XXXIV:2. September/October.

 

Foucault, M.(1990). Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. Madrid: Siglo XXI.

 

Glissant, E. (1996). Introducción a una poética de lo diverso. París: Gallimard.

 

Goldfarb, J. C. (2000). Los intelectuales en la sociedad democrática. Cambridge: University Press.

 

Mattelart, A. (1993). La comunicación-mundo. Historia de las ideas y de las estrategias. Madrid: FUNDESCO.

 

Mattelart, A. (2000). Historia de la utopia planetaria. De la ciudad profética  a la sociedad global.  Mexico:Paidós.

 

Perceval, J. Ma. (1995). Nacionalismos, Xenofobia y racismo en la comunicación. Una perspectiva histórica. México: Paidós.

 


El Dr. Sepúlveda es profesor-investigador y Catedrático Asociado en la Facultad de la Escuela de Comunicación Pública (ECP) de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras. Fue uno de los primeros egresados del posgrado en comunicación en su institución. Se doctoró en educación y comunicación de masas en la misma universidad. Ha enseñado cursos de comunicación de masas en la UPR desde 1983 hasta la fecha. También ha enseñado en la Universidad del Sagrado Corazón desde 1982 hasta 1987 en el programa subgraduado y luego en períodos intermitentes en el programa graduada en dicha universidad privada. Trabaja los temas, cultura popular y comunicación de masas, comunicación y educación popular, comunicación y política, modos de consumo y apropiación en la comunicación popular y otros. Ha publicado numerosos artículos y ensayos sobre sus investigaciones en revistas y periódicos de su país. Actualmente tiene en imprenta una edición y recopilación de los mismos en un volumen que saldrá publicado próximamente. También ha publicado temas literarios en revistas en su país, específicamente poesía y relatos.  Actualmente se desempeña como Coordinador del Programa Graduado de la ECP.

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