Número 14 - 2004

TRAYECTORIAS METODOLÓGICAS SUSCITADORAS

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Prof. Dr. Alberto Efendy Maldonado Gómez de la Torre

 

 

RESUMEN

En la fase histórica contemporánea, los problemas metodológicos en ciencias de la comunicación presentan condiciones germinales para la reflexión y la profundización de aspectos cruciales, considerando los cambios socio-culturales, tecnológicos e mediáticos que experimentamos.  Los trayectos paradigmáticos de Jesús Martín Barbero, en la investigación comunicológica, configuran elementos interesantes para la construcción de una epistemología histórica en comunicación, contribuyendo también para la estructuración de procedimientos operativos en las investigaciones de los medios. 

 

RESUMO

Na conjuntura contemporânea, a problemática metodológica em ciências da comunicação oferece importantes perspectivas de reflexão e aprofundamento para os pesquisadores da área, considerando as mudanças socioculturais, tecnológicas e midiáticas que experimentamos.  Os percursos paradigmáticos de Jesús Martín Barbero, na investigação comunicológica, apresentam elementos interessantes para a construção de uma epistemologia histórica em comunicação, como também para a estruturação de procedimentos operacionais nos estudos de mídias.

 

Palavras-chave: metodologias, comunicação, América Latina.  

 

ABSTRACT

In the contemporary world, the problems of methodology in communications science offer important prospects for reflection and deepening the thought of researchers in the area, considering the socio-cultural, technological and mediatic changes that are being experienced. The paradigmatic works of Jesús Martín Barbero, in communicational investigation, present interesting elements for the construction of a historical epistemology in communication, as well as for the construction of operational procedures in media studies.

 

Key Words: methodologies, communication, Latin America 

 

Jesús Martín Barbero há actuado com un distinguido metodólogo en el campo de las ciencias de la comunicación en América Latina, sus propuestas, orientaciones, proyectos y reformulaciones influenciaron considerablemente las principales comunidades de investigadores en la región. 

 

El autor en 1980 caracterizó la seudo-utopía tecnológica como parte de las estrategias del poder transnacional y formuló la necesidad de investigarla sin caer en un rechazo maniqueísta, ni en una fascinación ingénua,[2] siguiendo esa orientación, la problemática tecnológica devería investigar y fundamentar esas nuevas estructuras en el sistema hegemónico.  Otro aspecto importante para la investigación en comunicación es  la articulación entre las dimensiones económica y política que la "sociedad informatizada" ha establecido, definiendo nuevas relaciones entre el Estado, el sistema productivo y el sistema de comunicación. 

Martín Barbero suscitó, también, una línea de investigación que ha buscado el conocimiento de las inter-relaciones entre comunicación-cultura-política.  Fue especialmente elucidativa su teorización sobre las relaciones entre el populismo y la formación de un mercado de bienes culturales-mediáticos a partir de la década de 1930 en América Latina.  Los medios de comunicación (radio, cine y TV) en la región, a partir de esos años, configuraron sistemas sociales de producción, circulación y consumo de mensajes mediáticos que incluyeran amplias capas de la población en sus ambientes simbólicos; esa situación permitó el desarrollo de estrategias, modos de vida, formatos y géneros populistas.  La estructuración de campos mediáticos audiovisuales en el subcontinente fue posible por la conjunción de organizaciones mediáticas especializadas (empresas, industrias, instituciones, productoras y organizaciones culturales) y culturas populares.  Los medios y los campos mediáticos no podrían tener la estructura industrial que poseen hoy, ni haber generado redes internacionales de información e comunicación, a no ser por la transformación político-social que representó la incorporación al mercado de consumo de las clases populares, realizada por el populismo latinoamericano.

 

Jesús Martín Barbero desde sus primeros años en el campo de la comunicación fue un pensador que defendió incansablemente el derecho de las comunidades regionales a desarrollar investigación teórica:

 

Tema-trampa, la problemática del hacer teórico sigue mirándose en América Latina como algo sospechoso.  Desde la derecha porque hacer teoría es un lujo reservado a los países ricos  y lo nuestro es aplicar y consumir.  Desde la izquierda porque los problemas “reales”, la brutalidad y la urgencia de las situaciones no dan derecho ni tiempo al quehacer teórico.[3]

 

La investigación teórica en comunicación, pasados 25 años de ese diagnóstico, continua siendo una rama de la investigación muy restricta, inclusive entre los investigadores del área.   La situación en los medios profesionales, pedagógicos y estudiantiles es todavía más precaria.  El triunfo coyuntural del modelo informacional constituye un contexto hegemónico muy difícil de ser superado; las ideologías del saber-hacer y del pragmatismo utilitarista impregnan la actividad de investigación com fuerza expansiva y poderosa.  La dimensión teórica es considerada, especialmente en nuestro campo, como un lugar extraño y enigmático, casi sin importancia para las sociedades, los grupos humanos y los sistemas de comunicación en funcionamiento.

 

La crítica de Martín Barbero a un gran sector de las izquierdas continua vigente, de hecho uno de los aspectos fundamentales que explican la caída de los modelos socialistas europeos del siglo XX fue su profunda y sistemática incomprensión del carácter y de las estructuras de los sistemas y procesos de comunicación mediáticos.  El funcionalismo impregnó la concepción de esos partidos y gobiernos sobre la comunicación social, manteniendo formas y estructuras de comunicación social estagnadas que fortalecieron el campo underground de las redes estadounidenses en esas sociedades.  Constatamos a inicios del siglo XXI em numerosos gobiernos, partidos, frentes y movimientos críticos la presencia dominante de concepciones positivistas, funcionalistas y tradicionales de pensar y hacer comunicación; varios de los fracasos políticos de izquierda tienen un componente comunicacional relevante, se produce comunicación bajo el modelo de “públicos- objetivo” y de campañas de marketing funcionales, los conocimientos, experiencias y estrategias de comunicación popular muchas veces son utilizados por los empresarios y desvalorizados por los gobiernos populares.

 

Los modelos funcionalistas, paradójicamente, fueron reproducidos de forma expansiva en los contextos del socialismo real.  Pero esos no fueron los únicos  lugares, comunidades y organizaciones en que esto se dió; historicamente en América Latina ha existido una hegemonía del pensamiento funcionalista en las organizaciones de izquierda en lo que se refiere a la comunicación social.  En otras perspectivas, las críticas de Eliseo Verón, Armand y Michèle Mattelart y otros importantes autores a las prácticas funcionalistas en las izquierdas influenciaron la organización de comunidades de pensamiento -distintas de las funcionalistas- que han desarrollado concepciones y procesos comunicacionales alternativos al modelo hegemónico, en nuestros días son ilustrativos los ejemplos de las redes populares de comunicación digital.[4]

 

Si embargo, fuera de los movimientos culturales y medios de comunicación popular ha sido extendido el uso impropio de los pocos espacios que los medios industriales conceden a los partidos y gupos políticos de izquierda.  De ese modo, además de la segregación y exclusión a que son sometidos en la agenda de los empresarios de la comunicaciones, existe a realidad del auto-debilitamiento, por excluir e ignorar la importancia del conocimiento de las formas y los métodos de comunicación mediáticas.

 

El pensamiento en comunicación, lamentablemente, continua siendo considerado un campo secundario en las concepciones y estructuraciones de la sociología, la antropología, la lingüística y las ciencias humanas en general.  Las clasificaciones e institucionalizaciones del campo científico nos consideran una sub-área del conocimiento aplicado, las evaluaciones y estrategias de organización científica subestiman el carácter crucial y complejo de nuestras problemáticas.  Al mismo tiempo, al interior del área, constatamos la presencia fuerte de un pensamiento positivista que busca adaptaciones sistematizantes a los modelos de lo que conciben como “ciencias duras”, perjudicando al interior el fortalecimiento de la producción de conocimiento comunicacional.

 

La producción de teoría de la comunicación en América Latina ha sido y es un despropósito para las corrientes funcionalistas  y pragmáticas; la ideología operativa profesionalizante que ellas inspiran considera como "teoría de la comunicación" las vulgarizaciones de los esquemas de Lasswell, Lazarsfeld, Berelson, Pierce, MacLuhan, Rogers e Shannon, entre los principales.   El formato “receta para saber hacer” está ampliamente difundido tanto para la elaboración de textos, como los manuales de periodistas, relacionistas públicos y publicitarios.  La mayoría de las escuelas y cursos piensan el comunicador como un técnico, un profesional que no necesita de formación filosófica básica, para ellos es suficiente com saber-hacer lo que el jefe ordena en cada circunstancia.

 

Esta tendencia utilitarista que produce centenas de miles de descapacitados intelectuales en períodicos cíclicos de tres, cuatro o cinco años tiene como complemento la participación de profesores, modelos y prácticas teóricas que reducen la praxis teórica a actividades memorísticas de producción de reseñas, copias de citaciones “supremas” y ejercicios abstractos desvinculados de los procesos socio-culturales e históricos que caracterizan a nuestras sociedades.

 

A pesar de que la investigación teórica en América Latina ha sido una línea restricta a pocos investigadores, ella ha generado importantes conceptualizaciones y comunidades de pensamiento que han produzido culturas comunicacionales alternativas.  Es relevante constatar como han posibilitado, por ejemplo, la estructuración de un campo científico cualitativo que a pesar de las múltiples limitaciones en sus condiciones de producción viene generando un pensamiento cualitativo fuerte y transformador.

 

Por otro lado, es pertinente señalar que la investigación empírica en comunicación en la región cresció “explosivamente” en las dos últimas décadas del siglo XX.  Es importante considerar, también, que esse tipo de investigación, a diferencia de la de los años 1960 y 1970, no estuvo completamente influenciada por el paradigma funcionalista.  La fuerza de las ideas e de los métodos críticos ha hecho posible la realización de importantes trabajos de conocimiento sobre la realidad comunicacional en el continente.[5]  Entre las principales las propuestas estratégicas de Eliseo Verón, Armand Mattelart y Jesús Martín Barbero se han mostrado como de influencia decisiva para las labores de investigación teórica en el subcontinente.  Los tres autores compartem uma crítica profunda, desde diferentes puntos de vista, al funcionalismo em comunicación social y la necesidad de construir elementos teóricos profundos y fuertes para cuestionar su hegemonía. 

Martín Barbero sintetizó  su crítica a las teorizaciones conservadoras del siguiente modo:

 

Porque lo que el modelo funcionalista impide pensar es la historia y la dominación, precisamente lo que racionaliza, es decir oculta y justifica.  Lo que no cabe definitivamente en ese modelo es la contradicción y el conflicto.  De manera que la verticalidad y la unidireccionalidadn no son efectos, sino la matriz misma del modelo, su matriz epistemológica y política.[6]

 

Ese raciocinio nos lleva a pensar en como los métodos históricos son necesarios para romper com el modelo hegemônico:  pensar la historia constituye un requisito sine qua non para comprender y explicar el proceso de estructuración de un campo científico.  Pensar la historia requiere investigar sobre la realidad socio-económica, los contextos, las estructuras, los sistemas políticos y principalmente las condiciones de producción de la ciencia.  El análisis metodológico, teórico, técnico y epistemológico se vincula profundamente con lo concreto histórico que posibilita ese ejercicio intelectual.

 

Esta visita al pensamiento de Martín Barbero nos recuerda, por ejemplo, la inclusión de importantes historiadores como Jacques Le Goff, Michel de Certeau, Edward Palmer Thompson, Eric J. Hobsbawm y Carlo Ginzburg en su fundamentación de la teoría de las mediaciones.   Su obra prima De los medios a las mediaciones (...), en gran medida es una investigación histórica sobre esas formas históricas de larga permanencia que son las matrices culturales, tanto en sus libros como en sus artículos, conferencias, cursos y seminarios, esa línea metodológica de pensar históricamente[7] es una característica que Martín Barbero ha mantenido durante toda su trayectoria intelectual.[8]

 

La orientación metodológica que prioriza el pensar históricamente la problemática de la comunicación hizo posible la identificación y problematización de cuestiones sumamente importantes, como la caracterización de los espacios cotidianos como puntos de encuentro de varios tiempos históricos.  En la cotidianidad las personas mezclan elementos de su propio pasado, matrices culturales antiguas trasmitidas por sus grupos de pertinencia, resíduos que constituyen parte de su presente, formas temporales actuales y expresiones de temporalidades de otras culturas, razas, continentes o etnias.  Esos destiempos presentes en un mismo espacio cotidiano son un elemento fundamental para investigar la problemática de la producción de sentido; los tipos de usos de los medios de comunicación por los públicos; las memorias y los imaginarios.

 

Retomamos, continuando com esta reflexión metodológica la crítica del autor a la concepción instrumentalista de los métodos y de las técnicas, que desarrolló desde sus primeros años en el campo comunicacional de América Latina.  Constatamos que los cursos universitarios siguen enseñando  Método como un conjunto de recetas sobre modelos renombrados en los países hegemónicos, sin profundizar las características epistemológicas de cada paradigma, ni las significaciones que esos esquemas tienen o pueden tener para las prácticas y el pensamiento comunicacional real en una América Latina excluida

En su crítica sistemática al funcionalismo Martín Barbero ha analizado la presencia de la concepción quantitativista en los pensamientos, en las investigaciones y en los proyectos críticos:

 

Pragmatismo que se alimenta de aquella concepción espistemológica según la cual investigar se reduce a operativizar un modelo, a aplicar una fórmula, y en la que la objetividad se confunde con la estadística.

Frente a esa concepción instrumentalista es necesario hacer hoy hincapié en que un método no es sólo una herramienta para abordar un objeto-problema, es también un punto de vista sobre el objeto que impide o posibilita que algo sea considerado problema.[9] 

 

Para el autor está muy bien definida la relación entre teoría y método.  Es curioso como hasta hoy,  pasados más de veinte años de esas propuestas, la mayoría de los cursos sobre metodología y de los pensamientos de profesores e investigadores en el área conserva ese rasgo instrumentalista con respecto a lo que es M'etodo.  El pragmatismo y el funcionalismo en estas dos últimas décadas tuvieron una presencia muy fuerte en la dimensión metódica; el instrumentalismo, que las nuevas tecnologías de comunicación fortalecen se ha difundido ampliamente; numerosos investigadores que en términos asumen posturas críticas, adoptan modelos y estrategias metódicas funcionalistas.  La relación esencial entre teoría (nociones, postulados, hipótesis, conceptos, proposiciones, argumentos y problemas teóricos) y la construcción de métodos continua actualmente muy poco comprendida;[10] en la práctica se establece una falsa dicotomía entre teoría y método, formulando problemáticas teóricas críticas divorciadas del diseño metodológico definido para desarrollar la investigación.

 

El pensamiento de Martín Barbero vincula estrategicamente las dimensiones teórica y metodológica, integrándolas en una praxis creativa de conocimiento que necesita de una perspectiva teórica en la fase de construcción de los métodos y  una metodología teórica para estructurar los pensamientos.  Esa característica ha sido común en autores-paradigma como Verón, Mattelart y Martín Barbero y explica, en parte, porque sus proposiciones tuvieron, y continuan teniendo, tanta fuerza en el campo de la comunicación en el continente.

 

Los procedimientos metódicos, los rasgos, los modelos, los esquemas técnicos no pueden ser separados de su fundamentación teórica, esa directriz, lamentablemente, es poco entendida en la investigación en comunicación, el estruturo-funcionalismo hegemónico limita considerablemente el conocimiento de los procesos[11] porque separa instrumentos técnicos de la concepción que los generó, como también porque impone esquemas técnicos a objetos sin considerar las características de los mismos.

 

A partir de ese conjunto de preocupaciones y reflexiones teóricas llegamos a la problemática de la “construcción de los métodos, de las teorías y de las técnicas”.  No existen métodos "listos" para una inmediata aplicación, toda problemática exige construcciones y combinaciones metódicas que dependen de la realidad, del proceso o del fenómeno que vamos a investigar; por consiguiente los métodos devem ser construidos y articulados de acuerdo com cada pesquisa.  Porque desde el objeto/problema más simple al más complejo tenemos una realidad, una síntesis, que engloba varios aspectos, nexos, flujos, relaciones, movimientos y configuraciones.  Podríamos pensar (erroneamente) que ese procedimiento (aplicación de fórmulas hechas) sería adecuado para un mismo problema abordado por distintos investigadores o estudiantes, ni eso es así; el problema/objeto como muy bien lo ha fuendamentado el pensamiento dialéctico desde hace miles de años es dinámico, cambia como todo processo en el universo; una nueva aproximación al objeto exigirá otra problematización.

 

Por otro lado, no existen objetos "listos" presentes en la realidad que simplemente necesitan ser reconocidos, o nominados como objetos de investigacion; en la realidad lo que tenemos son problemáticas estructuradas de acuerdo con la(s) perspectiva(s) de la comunidad de científicos que está interesada en investigarlas.  Para aumentar nuestra intranquilidad, tampoco existen teorías "listas", las construcciones teóricas, a veces muy elaboradas, representan nada más, ni nada menos que  un estado histórico y un límite del conocimiento; que deven ser profundizados, ampliados, cuestionados y desarrollados mediante un gran esfuerzo de reflexión teórico-metodológica y una praxis de investigación sistemática.

 

Jesús Martín, en ese sentido, fue un precursor en América Latina al cuestionar los postulados y las concepciones metodológicas instrumentalistas e formalistas  en comunicación social.  Su pensamiento crítico, con paradigmáticos antecedentes entre los grandes pensadores de la humanidad, encuentra, paradójicamente, muchas dificultades para expandirse entre los investigadores porque supone una alta dosis de esfuerzo inventivo, ubicando al investigador en un estado similar al del artista, quien tiene el desafío de crear cada vez que comienza un nuevo proyecto.  Las complicaciones son de varias órdenes para el pensador y el investigador que opta por esa línea, requiere un carácter audaz y al mismo tiempo riguroso y  equilibrado en los niveles epistemológico, teórico y metódico.

 

El reconocimiento de la relevancia De los medios a las mediaciones (...), en el contexto de la teoría y metodología de la comunicación se da en parte porque incluye un significativo número de referencias de carácter metacomunicacional.[12]  Esa propuesta fundamenta una ruptura en movimiento de la praxis teórica ya que se desplaza desde un lugar cómodo de respaldarse en esquemas consagrados (Althusser, Greimas, Peirce, Jakobson por ejemplo) para una argumentación hermenéutica de tipo histórico-cultural que conjuga varios movimientos teóricos exploratorios, rescatando modelos de pensamiento considerados “superados”:  romantismo, anarquismo, existencialismo, fenomenologia, hermenéutica crítica e nuevos pensamientos de izquierda y enfrentándolos con las ortodoxias legitimadas como superiores.

 

 Si consideramos las características previamente apuntadas sobre la generalizada limitación de los estudios  teórico-metodológicos en nuestra área, constatamos la pertinencia de un libro espistemológico que cuestiona los procedimientos tradicionales de investigación en comunicación, proponiendo como líneas metodológicas: la crítica de la razón dualista; el pensar la comunicación a partir de la cultura; la elaboración de mapas nocturnos para explorar el campo y la investigación de lo popular que nos interpela a partir de lo masivo. [13]

 

Martín Barbero rompió radicalmente com la lógica de los estudios de mass media, que reducian la comprensión de los procesos sociales de comunicación a los medios de comunicación industrial  y a los "efectos" que supuestamente producían en los públicos radioyentes y televidentes.  Los esquemas funcionalistas lineares que hasta hoy centran sus preocupaciones en la investigación cuantitativa de "efectos" de campañas publicitarias y electorales, de contenidos manifiestos y de número de aparatos electrónicos en posesión fueron profundamente cuestionados.  El autor cambió la concepción del campo, incluyendo la historia, la cultura y la política en el pensamiento y en la investigación en comunicación.  El campo se amplió y  se profundizó por medio de las matrices culturales populares; de las mezclas raciales, étnicas, religiosas, políticas, como también por la inserción de géneros y narrativas populares y por el descentramiento de la investigación localizada en los medios (pensados como instrumentos) para las mediaciones culturales mediáticas.

 

Los diferentes métodos delimitan campos de objetos, y esa delimitación funciona como mediación de unas determinadas condiciones sociales -y de unos determinados proyectos  políticos-.  Y es a esas condiciones a las que es necesario remitir el valor y el alcance de una investigación.  Teniendo en cuenta que la relación del método al objeto plantea no sólo la mediación de lo social global sino también esas otras mediaciones sociales particulares...[14]

 

El autor fundamenta, así, su perspectiva con respecto a la relación entre realidad y conocimiento.  Los métodos no son puras construcciones abstractas que deven servir para investigar diferentes objetos en una área determinada.  El método no es un a priori,  él tiene una profunda correspondencia com un campo de objetos, es decir, esos objetos, además de ser delimitados teoricamente por el método, introducem parte de sus propiedades y características en él, por eso la construcción y la selección de métodos depende del "objeto" en estudio.  La contribución de Martín Barbero para esa concepción tiene una manifestación especial en su postulado sobre la existencia de mediaciones sociales en la relación entre el "objeto" y el método.  Para el autor son mediaciones importantes, que valorizan y otorgan expansión y densidad a la investigación, por ejemplo en el caso del campo científico son las ideologías profesionales, la división social del trabajo científico, las características institucionales y la situación política que condicionam y pefilan las significaciones que esa producción va a tener.

Un despliegue metodológico importante para la investigación crítica fue aquel que afirma que los "objetos": poder, Estado e medios de comunicación tienen que ser estudiados, no en su caracterización como aparatos invulnerables, omnipotentes y ubíquos, sino como problemáticas en las cuales existen contradicciones, grietas, conflictos, paradojas y rupturas que permiten luchar por la hegemonía.  Jesús Martín trajó para el campo de la comunicación de forma sólida y elucidativa las propuestas políticas estratégicas de Antonio Gramsci y su teoría de la hegemonía, siguiendo esse referente, desarrolló proposiciones operativas de investigación en comunicación, tanto a nivel universitario como institucional y comunitario;  rompiendo las concepciones instrumentalistas de Estado, comprendió que él es un lugar de lucha, un espacio donde se definen relaciones de poder.[15]   Por consiguiente, acompañando la lógica del autor, en los espacios de poder global, de poder regional, de poder local y de poder institucional es posible e importante realizar investigaciones en comunicación que eluciden empírica y teóricamente las alternativas concretas de desarrollar procesos de comunicación diferenciados de los estrictamente mercantiles.

 

En relación a la problemática de la investigación en recepción, Jesús Martín formuló la ruptura necesaria com las visiones puristas sobre los dominados; siguiendo a Deleuze se pregunta:

 

Por qué soportan los hombres desde siglos la explotación, la humillación, la esclavitud, hasta el punto de quererlo no sólo para los demás sino para sí mismos?[16]

 

Esa orientación de recorrido hizo que Jesús Martín investigase la problemática del pueblo y de la masa en la cultura (sujeto-pueblo; clases subalternas; sociedad de masas; industria cultural, capitalismo e legitimación; la cultura como espacio de hegemonía) buscando comprender de forma amplia e profunda las características de esas complicidades.  El camino histórico de investigación desarrollado por el autor en De los medios a las mediaciones (...) se demostró un ejemplo metodológico paradigmático de investigación teórica en comunicación.  Definió tres problemáticas generales: 

1) Pueblo y masa en la cultura: los marcos del debate,

2) Matrices históricas de la mediación de masas, 

3) Modernidad y mediación de masa en la América Latina, que, fueron tratadas de forma meticulosa y reflexiva, buscando establecer elementos que susciten y densifiquen la producción teórica en comunicación.

 

En el conjunto de la obra verificamos la coerencia com su postulado metodológico de partida:  pensar a partir de lo popular.[17]   El conjunto de los problemas tratados; los sujetos históricos que participan en su trama reflexiva; los procesos analizados; las paradojas, conflictos, contradicciones y las proposiciones construidas tienen como hilo conductor de los racioncinios esa orientación.  La problemática de la comunicación se organiza en esas problemáticas, trabajando cada un de sus elementos-problema de forma profunda y crítica.  En este sentido, observamos, por ejemplo, como el problema de la complicidad es tratado sistemáticamente analizando las relaciones entre las masas y los medios y los condicionamientos mútuos en la producción e inversión de sentido.  Sin matrices culturales populares la industria cultural no hubiera conseguido elaborar productos que generasen audiencias rentables.  Jesús Martín estableció muy bien esa inter-relación en la configuración de los mensajes de los medios:  para construir programas que tengan éxito deben considerar e incluir matrices con fuerte y larga presencia cultural en los públicos; para mantener la hegemonía debem, simultáneamente, invertir o desviar el sentido de esas matrices populares de modo a garantizar los intereses del poder hegemónico.[18]

 

No obstante haberse cuestionado sobre, durante los años 1990, su modo de ver la centralidad de lo popular en lo que se relaciona com los movimientos sociales, de género, raza etc., su concepción sobre el poder negociado continua con fuerza fundamentando la necesidad de trabajar en espacios industriales, institucionales y burocráticos para transformar a partir de dentro esas estructuras.  Investigación y sociedad continuan presentes de manera axiológica, conceptualizado el hacer científico como una práctica política y ética relevante.

 

Otra importante pista metodológica ha sido su comprensión de los procesos de decodificación (1980), hoy diríamos de producción de significaciones, según la cual no hay generación de sentido directamente entre mensaje emitido por los medios y su lectura, sino en el reconocimeinto de las marcas que en esa lectura dejan las "estructuras profundas": [19] la inclusión de la experiencia de vital e social de los grupos como parte de la producción social de significaciones, expresa claramente la capacidad de Martín Barbero para renovar comunicacionalmente la problemática de las mediaciones.

 

La trayectoria de reflexión metodológica del autor cambió, desde mediados de los años 1980, de una comunicación pensada a partir de lo popular para la problemática de la comunicación pensada a partir de la cultura.  Esa variación tiene una importancia fundamental dado que, siguió siendo sensible al peso de los hechos históricos en el continente y fundamentó el carácter esencial de la cultura en las transformaciones políticas, sociales y económicas de América Latina.[20]  Su ruptura radical con todo tipo de teoricismo y subjetivismo, colocando al proceso histórico social como referente necesario de conocimiento, a los cambios teóricos y los movimientos metodológicos como el resultado de la confrontación del pensamiento con lo real, com la historia:

 

Fazer história dos processos implica fazer história das categorias com que os analisamos e das palavras com que os nomeamos.  Lenta mas irreversivelmente viemos aprendendo que o discurso não é um mero instrumento passivo na construção de sentido que tomam os processos sociais, as estruturas econômicas ou os conflitos políticos.  E que há conceitos tão carregados de opacidade e ambigüidade que só a sua historicização pode permitir-nos saber de que estamos falando mais além do que supomos estar dizendo.  (...)Historicizar os termos em que se formulam os debates é já uma forma de acesso aos combates, aos conflitos e lutas que atravessam os discursos e as coisas.  Daí que nossa leitura será transversal:  mais que perseguir a coerência de cada concepção, questionará o movimento que a constitui em posição.[21]

 

En el pensamiento del autor la valides de un concepto, una categoría o un argumento es conferida en su confrontación con los procesos históricos; de ese modo rompe com la lógica formalista en el pensamiento social que acredita en la matematización de los raciocinios sociales como criterio de veracidad y de cientificidad. 

 

Martín Barbero se inscribe, metodologicamente, en una perspectiva milenar que afirma que el mundo objetivo existe independientemente de nuestros raciocinios e especulaciones.  Como observamos en los análisis anteriores, las rupturas espistemológicas del autor son el resultado de choques entre sus esquemas conceptuales y los procesos de comunicación que buscaba comprender.  Este posicionamiento metódico le exige la construcción de planes, proyectos y procedimientos de investigación que le permitan entender la realidad.  Una contribución importantísima de Jesús Martín, al interior de este paradigma general, es  su definición de la cultura como lugar estratégico a partir del cual pensar los procesos de comunicación.  La comunicación deja de ser una problemática restricta a los medios; a los mensajes; a los contenidos manifiestos; a las tecnologías concebidas como instrumentos; a la propiedad o acceso a la administración de esos medios y pasa a tener un sentido mucho más general y profundo: político, ético

 

El autor ha elaborado una concepción sobre tiempo en comunicación que incluye la participación de los tiempos históricos de larga duración (culturales), de los tiempos subjetivos (personales), de los tiempos impuestos por la lógica del capital (globales-transnacionales), de los tiempos societales (familiares, grupales, tribales etc.); esos tiempos[22] confluyen en los espacios de recepción estableciendo mediaciones-claves para aproximarnos a la comprensión de los sentidos construidos por las personas.  Nuestro presente está estructurado como la participación de matrices culturales antiguas y contemporáneas y ellas participan en la producción del sentido, cada vez que tomamos parte en un proceso de comunicación.

 

La problemática del tiempo en Martín Barbero es fundamental para definir que tipo de saberes son importantes en comunicación; metodológicamente, en su perspectiva, devemos romper com la concepción linear del tiempo y situar el futuro como elemento fundamental de la construcción de nuestro presente, de la vitalidad de nuestro presente, de las heterotopías-utopías y sueños de nuestra existencia.  De esa metáfora -en el sentido de Ricoeur- surge la orientación metódica de trabajar por la construcción de nuevos mapas, lo que significa desarrollar métodos exploratorios sin preocuparse en establecer límites definitivos de los territorios de nuestros saberes pero concentrando las energías cognitivas en la comprensión de las profundas transformaciones que la actual coyuntura histórica nos permite vivir.

 

El estudio de la realidad cotidiana se vuelve fundamental, porque en ella observamos detalles de variaciones importantes en los modos de comunicarse de las personas; nuevas formas de encuentro, de intercambio, de  juntarse, de imaginar nuevos horizontes vitales.[23]

La revolución tecnotrónica cambió significativamente los hábitos de millones de personas en América Latina, cada vez más la influencia de las transformaciones ocasionadas por ella es ejercida sobre la vida de las grandes mayorías.  En los últimos treinta años la profunda transformación espacial que representó el proceso de urbanización[24] del continente modificó radicalmente los flujos, las rutinas, las costumbres, los tiempos,[25] la psique de las nuevas generaciones.  Las mitologias campesinas, étnicas, raciales, regionales, políticas, religiosas, nacionales y seculares mezcláronse en las ciudades.[26]  El tiempo cotidiano se aceleró significativamente con relación al pasado inmediato; los cambios en la aceleración temporal[27] são cada vez más frecuentes, condicionando profundamente los comportamientos de las personas.  Lamentablemente, en los países del Tercer Mundo las transformaciones del espacio vital no atienden a los requerimientos básicos de una vida digna.[28]  El cotidiano en América Latina es un cotidiano que combina múltiples temporalidades y al mismo tiempo expresa una hegemonía perversa.

 

Para estudiar la problemática mediática Jesús Martín seleccionó  como objeto-clave de investigación  la telenovela;[29] ella es pensada como un lugar complejo donde es posible encontrar elementos culturales, políticos, sociales y tecnológicos importantes de la realidad contemporánea.  En la telenovela se concentran los esfuerzos industriales de producción de imágenes para los grandes públicos.  Esos productos, que desde la perspectiva económico-política generan los mayores lucros para las redes transnacionales con centro en México, Venezuela y Brasil, en la dimensión mediática se constituyen en un tiempo-espacio privilegiado de formación de la hegemonía.  Las lógicas y los intereses del capital se mezclan com los últimos recursos de informática digital audiovisual para producir mensajes complejos con un potencial considerable de inserción en los públicos.  Los milenares géneros-estratégias de comunicación, que las culturas populares contemporáneas mantienen como parte de su presente simbólico, se confunden com las últimas innovaciones técnico-enunciativas produciendo las telenovelas como tipos de discursos sociales de singular poder.

 

Los recorridos teórico-metodológicos explorados por Jesús Martín Barbero presentan un conjunto significativo de perspectivas de análisis, formulaciones teóricas, choques epistémicos, inter-relaciones lógicas, conflictos axiológicos y condicionamientos socio-históricos que son transcendentes para construir estrategias de investigación y estudios en comunicación.   Su estructuración de la teoría de las mediaciones ofrece un campo amplio y profundo de propuestas para investigar con fuerza y densidad las problemáticas comunicacionales contemporáneas.

  

 

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Notas

[[2]   Jesús Martín, “Retos a la investigación de comunicación en América Latina”, in Procesos de comunicación y matrices de cultura., p.84.

[3]   Idem, ibidem, p. 84.

[4]  Néstor García Canclini, Consumidores e cidadãos/ conflitos multiculturais da globalização, Rio de Janeiro, Ed. UFRJ, 1995, p. 212:

Segundo um registro do Instituto para a América Latina, há mais de cinco mil grupos de educação, produção cultural e comunicação independentes em nossa região.  Louvamos a sua ajuda na formação e organização de setores populares em defesa dos seus direitos, na documentação das suas condições de vida e de sua produção cultural.  Mas suas ações são de alcance local e não podem atuar como sucedâneos do que os Estados deixam de fazer.  Estes grupos independentes quase nunca chegam aos cenários de comunicação de massa, não influindo nos hábitos culturais e no pensamento das maiorias.  [grifos meus]

[5]   Diagnósticos ilustrativos sobre esa realidad tenemos en Pesquisa em Comunicação/ formulação de um modelo metodológico de Maria Immacolata Vassallo de Lopes no Brasil; La investigación de Comunicación en México... de Raúl Fuentes Navarro; La investigación en Comunicación Social en Argentina de Jorge B. Rivera; La investigación de la comunicación dentro y fuera de América Latina de Guillermo Orozco Gómez y La comunidad desapercibida de Raúl Fuentes Navarro entre algunos de los decenas de informes sistemáticos sobre investigación en la región.

[6]   Jesús Martín Barbero, “Retos a la investigación de comunicación en América Latina”, op. cit., p. 85.

[7]   Jesús Martín Barbero, “Modernidades y destiempos latinoamericanos”, in rev. Nómadas, #8, marzo-septiembre 1998, p. 25:

En Latinoamérica la multiculturalidad, tanto en el discurso com en la experiencia social, moviliza antiguas y nuevas contradicciones.  Como afirma el chileno N. Lechner “podría narrarse la historia de América Latina como una continua y recíproca ocupación de terreno.  No hay demarcación estable reconocida por todos.  Ninguna frontera física y ningún límite social otorgan seguridad.  Así nace y se interioriza, de generación en generación, un miedo ancestral al invasor, al otro, al diferente, venga de arriba o de abajo”[*].  Ese miedo se expresa aun en la tendencia, generalizada entre los políticos, a percibir la diferencia como disgregación y ruptura del orden y entre los intelectuales a ver en la heterogeneidad una fuente de contaminación y deformación de las purezas culturales.  El autoritarismo no sería entonces en nuestros países una tendencia perversa de sus militares o sus políticos sino una respuesta a la precariedad del orden social, la debilidad de la sociedad civil y la complejidad de mestizajes que contiene, haciendo del Estado la figura que contrarreste las debilidades societales y las fuerzas de la dispersión, lo que ha significado la permanente sustitución el pueblo por el Estado y el protagonismo de éste en detrimento de la sociedad civil [**]. [grifos meus]; [*]:  N. Lechner, Los patios interiores de la democracia, Santiago de Chile, FLACSO, 1988, p. 99; [**]:  A esse respeito: A. Flifisch y otros, Problemas de la democracia y políticas en América Latina, Santiago de Chile, FLACSO, 1988; e em N. Lechner (ed.), Estado y política en América Latina, México, Siglo XXI, 1981.

[8]   No Seminário Avançado de Pós-graduação que ministrou na ECA-USP entre 18-22 de agosto de 1997,  Jesús Martín retomava seus postulados sobre a importância da História nos saberes em comunicação dizendo:

 

Creio que necessitamos pensar o futuro, mas quem sabe, não a partir do presente, mas do que chamava Raymond Williams de formação social residual ou o que Benjamin falou fortemente sobre o passado redimido.  (...) Das coisas que mais nos interessa em Walter Benjamin foi esta concepção que ele teve da história, de que não há um passado que acabou e depois o presente e depois o futuro.  (...) Há um passado que ele chama [R. Williams] de residual que de alguma maneira é o passado não do que foi, mas do passado do qual estamos feitos(...) diz ele: “parte desse passado foi já recuperado pelo poder hegemônico”.  É toda a dimensão do passado que serve à reprodução, mas há uma parte do passado que não pôde ser recuperada, cooptada pelo poder e que continua livre, continua tendo possibilidades de possibilitar um olhar distanciado do presente.  Eu creio que isto eu devo a meu amigo Héctor Schmucler, resultado de um debate muito forte que tivemos sobre a nostalgia: o direito à nostalgia; era uma discussão e ele me fez entender como há nostalgias puramente idealistas, que idealizam o passado, qualquer tempo passado foi melhor.  Más há nostalgias que são essa parte do residual que não foi cooptada pelo poder e que serve para tomar distância do presente, de um presente absorvido pelo progresso.  Benjamin foi o primeiro intelectual de esquerda que não reclamou do progresso e disse que todo documento de cultura é ao mesmo tempo documento de barbarie.

[9]   Jesús Martín Barbero, “Retos a la investigación de comunicación en América Latina”, op. cit. , p. 86.

[10]   Guillermo Orozco Gómez,  La investigación de la comunicación dentro y fuera de América Latina/ tendencias, perspectivas y desafíos del estudio de los medios, Ediciones de Periodismo y Comunicación Universidad Nacional de la Plata-Argentina, 1997, pp. 132-133:

Uno de los problemas y a la vez desafíos de la investigación en comunicación es la precaria sistematización de los trabajos de investigación que se llevan a cabo en las universidades, tanto en niveles de licenciatura, como en estudios de postgrado (...).

  Tampoco hay mucha -y frecuentemente ni siquiera suficiente- claridad en el contenido de las escasas materias de metodología de la investigación en la currícula de las diferentes licenciaturas en comunicación y/o periodismo (Luna, 1989).  Estas asignaturas, en muchos ocasiones se restringen a cursos elementales de estadística y técnicas básicas de investigación documental.

(...) Muchas veces, el interés por la investigación y la práctica investigativa sobreviven marginalmente en las universidades, desarrollándose bajo condiciones adversas, tanto debido a las políticas universitarias que no las priorizan ni favorecen como a la “política”entre los docentes al interior de las facultades (...).

[11]   Jesús Martín Barbero, “Retos a la investigación de comunicación en América Latina”, op. cit., p. 86:

Y de ese modo lo posible, el conflicto, el cambio, lo imaginario y lo simbólico -eso que desde Marx y Freud forman el campo de lo real histórico y de lo pensable- quedan definitivamente fuera del análisis.

[12]   Raúl Fuentes Navarro, “Üm texto cargado de futuro...”, op. cit., p. 188-189:

Pero el hecho de que el grupo de referencias temáticas que hemos llamado “metacomunicacionais” represente el 38% de las contenidas en los artículos que citan De los medios a las mediaciones, es un indicador más elocuente aún de la influencia del texto, considerando que los análisis del campo académico y las reflexiones teórico-metodológicas no son tan frecuentes en las publicaciones latinoamericanas.

(...)  La tendencia evidenciada por los datos, en el sentido de que los debates sobre la configuración científica y social de los estudios sobre la comunicación y la cultura en América Latina no sólo han incorporado centralmente los aportes de Martín Barbero, sino que en buena medida han sido estimulados por él y su obra, permite concluir este análisis con una apreciación, basada en datos empíricos, de la proyección futura, es decir, de la influencia perdurable más allá de la primera década de De los medios a las mediaciones en el campo de la investigación académica de la comunicación y la cultura.

[13]   Jesús Martín Barbero, Dos meios às mediações, op.cit., pp. 258-334.

[14]   Jesús Martín Barbero, “Retos a la investigación de comunicación en América Latina”, op. cit., p. 87.

[15]   Jesús Martín Barbero, ibidem., p. 88:

Comencemos por la ruptura con lo que Mattelart ha llamado la “contrafascinación del poder”, ese funcionalismo de izquierda según el cual el sistema se reproduce fatal, automáticamente y a través de todos y cada uno de los procesos sociales.  Concepción alimentada desde una teoría funcionalista de la ideología -por más marxista que se proclame- y de una mitificación del imperialismo a través de lo cual, tratando de rescatar la unidad global de la dominación, se acabó cayendo en la atribución al poder o al imperialismo de una omnipotencia, de una ubicuidad y una omnisciencia completamente míticas.

[16]   Idem., ibidem., p. 89:

Esto es, poniendo en juego qué contradicciones la dominación es también actividad y no sólo pasividad resignada en el dominado?  Qué en el dominado trabaja a favor de su dominación?  Y lo que van poniendo en claro estas preguntas es que sólo si la opresión es asumida como actividad del oprimido, sólo si se desmonta la complicidad del dominado, será posible romper con las diferentes formas de populismo y comprender que la liberación es problema del oprimido, que es en él que se encuentran las claves de su liberación.

[17]   Jesús Martín Barbero, “La comunicación: un campo de problemas a pensar”, in Pre-Textos, p. 149:

(...) los estudios de los años sesenta y setenta, estuvieron lastrados por una concepción marginalista, purista de lo político en la comunicación y de las relaciones de los medios con el proceso político.  Las izquierdas no le vieron ni posibilidad ni sentido a convertir los medios de comunicación en un escenario de lucha.  La idea era:  los grandes medios están en manos del enemigo de clase, nuestras posibilidades de trabajo se hallan, entonces, en los márgenes, en los micromedios, en los pequeños grupos, en las alternativas a esa comunicación alienada, manipulada, dominada, que es la de los grandes medios.

O posicionamento de Jesús Martín com respeito ao popular  foi crítico do crítico durante todo o seu percurso, num primeiro momento realizou uma crítica forte às concepções vigentes nas décadas de 60 e 70 e logo as formas autoritárias e maniqueias desenvolvidas por alguns movimentos sociais na década de 80.

[18]   Jesús Martín Barbero, “Inversão de sentido e sentidos da inversão”, in Dos meios ás mediações..., op. cit.,  pp.  166-169.

[19]   Jesús Martín, “Retos a la investigación de comunicación en América Latina”, Processos de comunicación y matrizes de cultura..., op.cit., p. 89.

[20]   Jesús Martín, “A comunicação a partir da cultura”, in Dos meios às mediações..., op. cit.,  p. 277:

Por muito tempo a verdade cultural dos países latino-americanos importou menos do que as seguranças teóricas.  E assim estivemos convencidos de que a comunicação nos deveria apresentar uma teoria -sociológica, semiótica ou informacional- porque só a partir dela seria possível demarcar o campo de interesses e precisar a especificidade de seus objetos.  Entretanto, alguma coisa na realidade se mexeu com tanta força que provocou uma certa confusão, com a derrubada das fronteiras que delimitavam geograficamente o terreno e nos asseguravam psicologicamente.  Apagado o desenho do “objeto próprio”, ficamos à mercê das intempéries do momento.  Mas agora não estamos mais sozinhos:  pelo caminho já encontramos pessoas que, sem falar de “comunicação”, não deixam de questioná-la, trabalhá-la, produzi-la:  gente das artes e da política, da arquitectura e da antropologia.  Foi necessário perder o “objeto” para que encontrássemos o caminho do movimento social na comunicação, a comunicação em processo.

[21]   Idem., ibidem., p.21.

[22]   Jesús Martín Barbero, “Cidade, comunicação e democracia”, Seminário Avançado de Pós-Graduação, ECA-USP, palestra de 18/08/98, p.1 (mimeo.):

.O problema mais interessante que estamos vivendo hoje no campo de comunicação, nas ciências sociais, nos estudos culturais; o problema mais interessante não é como solucionar logo certos problemas, mas o que significa toda esta ebulição.  Que sentido têm as mudanças que estão vivendo os estudos de comunicação e de cultura.

(...) um dos últimos livros que publicou Margareth Mead, a antropóloga norte-americana, e que creio que nos coloca um horizonte para compreender as mudanças que se estão produzindo não apenas dos paradigmas, ou dos modelos de análise, mas do tipo de saber.  De que tipo de saber estamos necessitando?  Disse Margareth Mead: 

“Nosso pensamento nos liga, todavia, a um passado, ao mundo tal como existia na época de nossa infância e juventude.  Nascidos e criados antes da revolução eletrônica, a maioria de nós não entende o que esta significa.  Os jovens das novas gerações assemelham-se aos membros da primeira geração nascida em um país novo.  Devemos aprender junto com os jovens a forma de dar os próximos passos.  Porém, para proceder assim, devemos relocalizar o futuro.  No juízo dos ocidentais o futuro está diante de nós.  No juízo de muitos povos de Oceania o futuro reside atrás, não adiante.  Para construir uma cultura na qual o passado seja útil e não coativo devemos localizar o futuro entre nós, como algo que já está aqui, para que o protejamos e o ajudemos antes de que nasça, porque senão, quem sabe, seria tarde demais”.

[23]   Clifford Geertz, “Géneros confusos: la reconfiguración del pensamiento social”, in El surgimiento de la antropología postmoderna, México, Gedisa, 1991, p. 76:

(...) lo que estamos viendo no es simplemente otro trazado del mapa cultural -el movimiento de unas pocas fronteras en disputa, el dibujo de algunos pintorescos lagos de montaña- sino una alteración de los principios del mapeadoNo se trata de que no tengamos más convenciones de interpretación, tenemos más que nunca pero construidas para acomodar una situación que al mismo tiempo es fluida, plural, descentrada.  Las cuestiones no son ni tan estables ni tan consensuales y no parece que vayan a serlo pronto.  El problema más interesante no es sin embargo como arreglar este enredo sino qué significa todo este fermento.

[24]   Maria de Azevedo R. Brandão, “Brasil: uma urbanização sanguinária”, in Milton Santos et. al. (orgs.) Globalização e espaço latino-americano, pp. 188,191:

Estima-se que, no final do século, 124 milhões, 73% do total, venham estar en concentrações de 20.000 ou mais habitantes, dos quais 67 milhões em cerca de 20 cidades de mais de 1 milhão e 38 milhões nas grandes aglomerações de São Paulo, Rio e Belo Horizonte.

(...)Nesses anos de transformação, superou-se o caráter dominante de país rural (...) entre 1980 e 2000, mais outros 50 milhões ingressarão na população urbana do país.

[25]   Milton Santos, Técnica, espaço, tempo..., p. 45:

A idéia de tempos hegemônicos supõe também a idéia de tempos hegemonizados.  Vejamos por exemplo.  Pode-se falar de um tempo único da cidade, ou de um tempo único regional, como se falaria de um tempo universal único?  Grupos, instituições, indivíduos convivem juntos, mas não praticam os mesmos tempos.  O território é na verdade uma superposição de sistemas de engenharia diferentemente datados, e usados, hoje, segundo tempos diversos.  As diversas estradas, ruas, logradouros, não são percorridos igualmente por todos.  Os ritmos de cada qual -empresas ou pessoas- não são os mesmos.  Talvez fosse mais correto utilizar aqui a expressão temporalidade em vez da palavra tempo.

[26]   Eric Hobsbawm, A era dos extremos..., pp. 445-446:

Contudo, há outro motivo para a revivescência das massas: a urbanização do globo, sobretudo no Terceiro Mundo.  (...) No fim do século XX, tirando umas poucas regiões retrógradas, a revolução mais uma vez vinha da cidade, mesmo no Terceiro Mundo.  Tinha de vir, tanto porque a maioria dos habitantes de qualquer grande Estado agora vivia na cidade, ou parecia provável que vivesse, quanto porque a grande cidade, sede de poder, podia sobreviver e defender-se contra o desafio rural, não menos graças à tecnologia moderna, contanto que as autoridades não perdessem a lealdade de sua população.  (...) As revoluções no fim do século XX têm que ser urbanas, se querem vencer.

Revoluções continuarão ocorrendo?  As quatro grandes ondas do século XX, de 1917-1920, 1944-62, 1974-78 e 1989- , poderão ser seguidas de outras rodadas de colapso e derrubada?  Ninguém que olhe em retrospecto um século em que não mais que um punhado de Estados hoje existentes passou a existir, ou sobreviveu, sem passar por revolução, contra-revolução armada, golpes militares ou conflito civil armado ** apostaria seu dinheiro no triunfo universal da mudança pacífica e constitucional, como previsto em 1989 por alguns eufóricos crentes na democracia liberal.  O mundo que entra no terceiro milênio não é um mundo de Estados ou sociedades estáveis.

(...)  O mundo do terceiro milênio portanto quase certamente continuará a ser de política violenta e mudanças políticas violentas.  A única coisa incerta nelas é aonde irão levar.

[**]  Omitindo-se os mini-Estados de menos de meio milhão de habitantes, os únicos Estados consistentemente “constitucionais” são os EUA, Canadá, Nova Zelândia, Irlanda,
Suécia, Suíça e Grã-Bretanha...

[27]   Milton Santos, “A aceleração contemporânea: tempo mundo e espaço mundo”, in Milton Santos et al. (orgs.), Fim do século e globalização, São Paulo, HUCITEC-ANPUR, 1993, pp. 15-16:

Acelerações são momentos culminantes na História, como se abrigassem forças concentradas, explodindo para criar o novo.  A marcha do tempo, de que falava Michelet no prefácio à sua História do Século XIX, é marcada por essas grandes perturbações aparentemente sem sentido.  Daí, a cada época, malgrado a certeza de que se atingiu um patamar definitivo, as reações de admiração ou de medo diante do inusitado e a dificuldade para entender os novos esquemas e para encontrar um novo sistema de conceitos que expressem a nova ordem em gestação.

(...) A aceleração contemporânea impôs novos ritmos ao deslocamento dos corpos e ao transporte das idéias mas, também, acrescentou novos itens à história.

(...) A aceleração contemporânea é, (...), um resultado também da banalização da invenção, do perecimento prematuro dos engenhos e de sua sucessão alucinante.  São, na verdade, acelerações superpostas, concomitantes, as que hoje assistimos.  Daí a sensação de um presente que foge.

Esse efêmero não é uma criação exclusiva da velocidade, mas de outra vertigem, trazida com o império da imagem e a forma como, através (sic) da engenharia das comunicações, ao serviço da mídia, ela é engendrada, um arranjo deliberadamente destinado a impedir que se imponham a idéia de duração e a lógica da sucessão.

[28]   Maria de Azevedo R. Brandão, “Brasil una urbanización sanguinária”, op. cit. p. 196:

Como afirma Regis Andrade, “a sociedade brasileira está disposta de modo a perpetuar e reproduzir a probreza enquanto tal”, entre outros meios, através (sic.) de um complexo de instituições específicas que, “consolidadas e superpostas ‘fixam’ os pobres em sua condição, e a ‘naturalizam’ “.  Essas observações prosaicas, porque tão familiares à nossa experiência, chamam a atenção para a trágica aptidão da sociedade brasileira para uma urbanização que retém  e amplia todos os elementos de exploração.

*  Regis de Castro Andrade, “Política e pobreza”.  International Sociological Association, Conference on Trends and Challenges of Urban Restructring, Rio, IUPERJ, 1988.

[29]   Jesús Martín Barbero, “La telenovela en Colômbia: televisión, melodrama y vida cotidiana”, in rev. Dia-logos de la comunicación, # 17, Lima, FELAFACS, 1987, pp. 46, 48:

La televisión es hoy un espacio particularmente significativo de reconversión económica, de preocupación política y de transformación cultural.

(...) En síntesis la telenovela está dejando de ser  un “entretenimiento” para amas de casa y transformándose en un programa que le hace competencia a las grandes series norteamericanas y europeas en las horas de mayor audiencia diaria de la televisión.  Se convierte en un producto  económicamente importante por la inversión publicitaria que allí se hace y los resortes de desarrollo industrial que moviliza, políticamente significativa porque cada día mayor número de personas y sectores la ven como un espacio de intervención y culturalmente ofrece un campo fundamental para la introducción de hábitos y valores.  El tomar la telenovela como un lugar en el que se manifiestan cambios importantes que atañen a la industria cultural de América Latina permite “tomar el pulso”, desde un producto concreto, a las relaciones entre cultura, comunicación y una sociedad...

 

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Alberto Efendy Maldonado Gómez de la Torre é professor investigador do Programa de Pós-Graduação em Ciências da Comunicação (Doutorado e Mestrado) da UNISINOS/Rio Grande do Sul, Brasil, 1999-... Professor investigador da Universidade Autônoma de Barcelona 2004-2005 (visitante).  Professor da Universidade Politécnica Salesiana-Quito (visitante 2001-2003) mestrado em Educomunicação.  Professor da Universidade Andina Simón Bolivar La Paz (visitante 2004).  Professor do Centro Internacional de Estudos Superiores em Comunicação para América Latina (CIESPAL) (visitante 2004).  Professor da Universidade Central do Equador (visitante 2004)  Doutor (PhD) em Ciências da Comunicação pela Universidade de São Paulo (USP);  Coordenador do GT-Teoria da Comunicação Intercom 1998-2000.  Pesquisador dos Núcleos de Epistemologia e Ficção Seriada (ECA-USP) 1995-1999.  Investigador membro da ALAIC (Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación/FELAFACS (Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación) /INTERCOM (Sociedade Brasileira de Estudos Interdisciplinares da Comunicação), membro fundador do GT-Epistemologia da Associação Brasileira de Programas de Pós-Graduação do Brasil (COMPÓS) 2000-2001.

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